Experiencia Erasmus: Emma en Oxford.

Me llamo Emma (aquí pronunciado Ema), hace no mucho tiempo tuve la gran idea de irme de Erasmus, y no penséis mal, es fantástico, pero no dejan de ser prácticas, llegué al aeropuerto emocionada de empezar esta aventura.

Desde que empecé en el ciclo tenía la idea de hacer las prácticas en el extranjero, me parecía una buena manera de aprender cómo hacen las cosas en otros lugares y aportar algo de lo que había aprendido yo así como de mejorar el idioma, y dejadme deciros que no es para nada como en las clases de inglés. Llegué dos días antes de empezar las prácticas (cosa que os recomiendo si pensáis lazaros a la aventura) para acostumbrarme a los horarios, descansar, ubicarme e interiorizar que aquí es una hora menos, tanto que se me olvida la diferencia horaria= problema de comunicación.

El primer día de prácticas empezó conmigo perdida, hasta que google maps me salvó, tardé más de lo previsto por hacerle caso a mi casera, pero como fui previsora y salí con tiempo no hubo problema. Una vez allí cuando me enseñaron dónde iba a trabajar y dónde tenía que fichar y me dejaron con la encargada del aula (líder room), la cual me empezó a hablar en inglés tan rápido que casi no entendía nada.

Conforme fueron pasando los días cada vez me iba comprendiendo mejor lo que me decían y a hablar con más soltura, pero entre el estrés por no entender nada (al principio) y las 8h al día que trabajo, estoy molida cuando llego, es genial estar con los niños y aunque estoy en una escuela Montessori no puedo interactuar con el material en si pues al parecer necesito un título Montessori para hacerlo, pero puedo ayudar con las manualidades y ayudar a los niños en general. Lo que no me esperaba era eso de poner lavadoras, secadoras (con este tiempo imposible que se seque al fresco) y doblar todo lo que sale de ahí.

Con tanto ajetreo y con este horario tan extraño en el que todo cierra a las 18:00 solo he tenido tiempo para trabajar, hasta que estás vacaciones vinieron a verme mis padres con una lista de pueblos para visitar y un coche alquilado.

Y para no contradecir a la tradición de que cuando hay vacaciones hay mal tiempo, estuvo nublado de viernes a domingo con algún chaparrón entre medias, vimos hermosos pueblos, graciosos cervatillos y verdes prados, y antes de que me diera cuenta ya se marchaban, y yo a seguir con las prácticas, que ahora afronto con ilusión y comida (Jamón, chorizo y atún en abundancia) que aquí es todo caro.

Sin más decir que es una de las experiencias más interesantes y locas que he tenido y que no la cambiaría por nada, es una gran oportunidad de aprender tanto a nivel profesional como personal, tienes que aprender a apañártelas sola, nadie te va a sacar las castañas del fuego, tienes que vivir día a día en otro idioma y regirte por nuevas costumbres pero a cambio serás mucho más independiente y autodidacta, y por ahora estoy cumpliendo expectativas, he aprendido como se trabaja en otro país, sin duda he aprendido una nueva cultura y he mejorado en el idioma. Sin duda es una experiencia que le recomiendo a cualquiera que tenga el valor de lanzarse a lo desconocido.