Memoria de un intercambio a través de la mirada de Daniel Martín Iglesias

Daniel Martín Inglesias, alumno de 4º de ESO A, comparte con todos nosotros en el siguiente artículo su experiencia en el intercambio que mantuvieron el pasado mes de septiembre con alumnos de Bogen.

El pasado 16 de septiembre algunos alumnos de 4ºA y otros de 1º de bachillerato llegamos a Bogen tras un largo viaje de 12 horas. Fue muy cansado para todos, pero las ganas de conocer a nuestra familia alemana y la semana que teníamos por delante hizo que no necesitáramos descansar. Los dos primeros días los pasamos con la familia; visitando parques naturales, haciendo rutas por el bosque o visitando ciudades. Una vez finalizado el fin de semana, conocimos el instituto donde asistimos a algunas clases y jugamos al futbolín en la gran sala dedicada al descanso de los alumnos, la cual nos encantó a todos. Otros días hicimos diversas excursiones a las ciudades más cercanas. En Straubing visitamos el interior de la torre y en Ratisbona disfrutamos de una visita guiada por el bonito centro histórico, además de un agradable paseo en barco por el Danubio. También visitamos la ciudad de la “Technische Hochscule” y la universidad de Deggendorf. Allí nos explicaron cómo funcionaba el sistema educativo y conocimos sus instalaciones. Después dimos un inolvidable paseo por un parque en la orilla del Danubio, donde nos lo pasamos en grande. Ese mismo día disputamos un partido de fútbol sin emoción donde los españoles goleamos a los alemanes. Al día siguiente conocimos el increíble Bosque Bávaro. Visitamos el museo Xperium que nos gustó a todos, así como el parque de atracciones St. Englmar donde nos lo pasamos como niños y posteriormente realizamos una pequeña ruta por el bosque. Nos quedamos muy impresionados por la gran diferencia que encontramos en comparación con el paisaje de nuestra región. El último día en Alemania lo pasamos en el VHG, el que fue nuestro instituto durante esa semana. Allí tuvo lugar la despedida donde dijimos algunas palabras de agradecimiento y degustamos las ricas tapas bávaras; muy bueno todo, pero como la gastronomía española no hay ninguna. En conclusión, lo que más nos ha sorprendido a todos ha sido la amabilidad y el respeto, el instituto y sus instalaciones, el horario tan diferente al nuestro y la gran variedad de naturaleza. Sin duda esta experiencia y las personas que hemos conocido siempre estarán con nosotros. Ha sido inolvidable y todos repetiríamos encantados.

Categoría: General
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